Karl Popper define a la “verdad” como el motor más importante detrás de la ciencia. La ciencia pretende encontrar patrones para poder predecir la manera en que se comporta la naturaleza y no a la “verdad” en sí misma.
"Science is not a system of certain, or well-established, statements; nor is it a system which steadily advances towards a state of finality. Our science is not knowledge: it can never claim to have attained truth, or even a substitute for it, such as probability. Yet science has more than mere biological survival value. It is not only a useful instrument. Although it can attain neither truth nor prob-ability, the striving for knowledge and the search for truth are still the strongest motives of scientific discovery." (Popper, 2005)
Hasta cierto punto, la humanidad ha podido encontrar una variedad de lo que llamamos “constantes” dentro del contexto de la física y de la matemática abstracta. Entre ellas, las más conocidas pueden ser G (Constante de Gravitación Universal), c (Velocidad de la Luz en el Vacío), π (relación entra la circunferencia y el diámetro de un círculo). Dentro del catálogo de los saberes de nuestra sociedad, estos son los conceptos que están más cercanos al concepto de “certidumbre”, por presentar justificaciones prácticamente irrefutables. Si existe “verdad”, es aquí donde hay que buscarla.
Volviendo a nuestros medios, hay una constante a la que se le atribuyen propiedades de ingeniería divina, incluso es conocida como “la Huella de Dios”, la marca de Su diseño. El Número de Oro, la Proporción Áurea, o φ (1:1.618033988…). Destaco esta constante por sobre las demás porque tiene una particular influencia en las artes estéticas, y muchos creativos se basan en ella para encontrar las relaciones “perfectas” entre los elementos de su composición. Y la arquitectura no es una excepción.
¿Qué es la música? ¿Qué es el arte? ¿Qué es la Belleza? Hay quienes sostienen que phi vela y abraza a la respuesta. O que es la respuesta.
La verdad es que phi no es más que una herramienta.
Si desaparecieran las interpretaciones gráficas de phi, no tendríamos espirales ni sucesión de cuadrados de creciente tamaño. No tendríamos más que un número, del cual ni siquiera conocemos el periodo. ¿Cómo se relaciona de una manera visible el concepto abstracto de un número y el arte? Existen infinitas maneras. Si no hubiera sido una espiral, habría sido otra cosa. Uno no implica al otro. Es solamente una representación humana, tangible y transmisible, que ha sido tomada como canon. Es por eso que no puede ser tomado como imposición verdadera. Y esto se aplica para la espiral, como para cualquier otra representación, de cualquier concepto.
Con esto probamos que lo que ha sido llamado “constante” de belleza es una construcción y convención humana. Y como todo lo que fue creado por el hombre, es falible e interpretable.
No importa que tan semejantes sean los conceptos base, en la arquitectura no hay respuestas correctas. No hay verdades absolutas. No existe la no-verdad.
Bibliografía
- POPPER, KARL (2005); The Logic of Scientific Discovery; New York; Taylor & Francis e-Library
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